🔵LAS TRAGEDIAS DE LOS 70’s Y 80’s EN MARTÍNEZ🔵

Don Florencio Barranco Fajardo, hijo de un fallecido empresario teziuteco de origen español que dominaba comercialmente a toda la comarca (don Basilio Barranco), nunca pensó que perdería la vida violentamente en Martínez de la Torre, donde había invertido parte de su millonaria herencia patrimonial (cayó abatido por las balas que le disparó el doctor Alfinio Flores Beltrán).

Don Florencio Barranco Fajardo (✞) fue un inversionista visionario que mucho contribuyó al desarrollo de Martínez de la Torre.

 

Corrían los años de la década de los sesentas, cuando don Florencio llegó a radicar a esta ciudad, que ya era pujante en aquel entonces. Tuvo el acierto de comprar los terrenos que antes llamaban ¨Las Lomas¨, en la parte alta de la ciudad, por donde pasaba la carretera, hoy conocido como El Mirador.

 

Urbanizó su propiedad para la formación del fraccionamiento y estableció una gasolinera, que puso en servicio cuando le fue posible.

Construyó residencias y vendió lotes a las familias pudientes, y así formó el fraccionamiento exclusivo para familias acomodadas. También adquirió ranchos extensos y promovió la agricultura, cuando ésta era negocio redondo, ya que los productos del campo tenían precio alto. Las cosechas eran abundantes en aquellos tiempos, cuando las tierras eran casi vírgenes y no necesitaban los agroquímicos costosos, que ahora son indispensables para producir.

 

El fraccionamiento El Mirador fue dotado por el señor Barranco de todos los servicios urbanos modernos, como son el pavimento de sus calles, la energía eléctrica, drenaje, agua potable, banquetas, un hermoso parque, un jardín de niños y amplios jardines. Fue y sigue siendo el lugar preferido de las familias de buena posición económica.

 

También fundó el señor Barranco la gasolinera El Mirador, que posteriormente vendió por intermediación de Prócoro Galindo (✞) a don Pedro Manterola Rojas (✞), otro empresario que mucho hizo por la transformación de Martínez de la Torre.

 

Don Pedro Manterola promovió la introducción del agua potable a la ciudad, la pavimentación de las calles, la construcción de escuelas, la erección del templo de San Juan Bautista, moderna obra arquitectónica que fue posible mediante las aportaciones de toda la feligresía católica a través de las colectas radiofónicas que se efectuaron desde 1962, cuando fue demolida la vieja iglesia de ladrillos, tejas y vigas.

 

El padre Don Benjamín Acosta (✞), a la sazón párroco de la iglesia de San Juan Bautista, fue pieza clave para el éxito de las campañas o maratones que fueron transmitidos a través de la emisora XEHU, la cual había sido fundada en el año de 1958.

 

Un locutor y organizador norteño que llegó a la ciudad, Salvador Aguilar Montenegro (✞), coordinó varias campañas radiofónicas para la iglesia, para el seminario de Teziutlán, para el reloj de la torre del templo y para la construcción de la escuela preparatoria diurna.

 

El padre Benjamín Acosta Fernández tuvo la satisfacción de ver concluida la obra del templo parroquial, y en los años setentas se ausentó para siempre y acudió al llamado de su destino. Toda la feligresía estuvo de luto durante algún tiempo por el sensible fallecimiento del estimable sacerdote, cuyo cuerpo fue sepultado en su natal Misantla.

 

Al principio de la década de los setentas fungía como presidente municipal el químico Mario del Campo Martínez (✞), quien había llegado a Martínez de la Torre como administrador del hospital civil ¨Manuel Ávila Camacho¨, cuando era director del mismo el Médico Militar Alfinio Flores Beltrán del Rio (✞), quien a su vez también había llegado a esta ciudad para incorporarse al quinto regimiento de caballería.

 

El Dr. Flores pronto se ganó la confianza y el afecto de toda la población por su carácter afable, optimista y de buen amigo, además de bondadoso, ya que en muchos casos practicaba intervenciones quirúrgicas sin cobrar.

Era considerado como una eminencia con el bisturí, y a muchos salvó la vida con sus milagrosas intervenciones. Pero, como los problemas nunca faltan y nadie puede escapar a su destino, tanto Florencio Barranco como el Dr. Flores perdieron la vida de manera trágica.

 

Florencio Barranco tenía dificultades serias con el doctor. Nadie imaginaba que los problemas se iban a acabar con las balas.

 

Don Florencio cayó abatido por los disparos de pistola que le hizo el Dr. Flores, cuando la víctima llegaba a su fastuosa residencia de Lomas del Mirador, donde lo había alcanzado el médico militar.

 

El Dr. Alfinio Flores Beltrán del Rio se entregó a la justicia y fue internado en el reclusorio regional de Misantla, sujeto a proceso criminal.

El caso fue muy sonado por tratarse de dos verdaderas personalidades: uno empresario inversionista y el otro eminente médico de mucho prestigio.

 

El Dr. Flores estuvo algún tiempo en la cárcel, donde le brindaron consideraciones y hasta distinciones por su condición de médico militar.

Sus amigos y familias completas viajaban a Misantla para visitarlo y alentarlo cuando se encontraba tras las rejas. Salió en libertad al poco tiempo para incorporarse a sus actividades habituales en la ciudad.

 

Durante la campaña política del Lic. Rafael Hernández Ochoa (✞) para la gubernatura del Estado, el Dr. Flores fue su médico de cabecera y se incorporó al recorrido por todo Veracruz, cuidando la salud del candidato.

Al triunfo de Don Rafael, designó al Dr. Alfinio Flores como Director de Asistencia Pública del Gobierno del Estado, con tan mala fortuna que tiempo después perdió la vida en un accidente aéreo ocurrido en la sierra de Naolinco.

 

Una mañana de los años setentas, el pueblo de Veracruz se desayunó con la noticia de que el Director de Asistencia Pública había perdido la vida al caer la avioneta, que él mismo tripulaba, en la sierra de Naolinco.

 

El ¨Flaco Flores¨, como le decían sus amigos, es recordado permanentemente en Martínez de la Torre, donde fue erigida una estatua que se ubica en la bifurcación de la avenida Cinco de Febrero y el boulevard del panteón municipal, que justamente lleva el nombre de ¨Dr. Alfinio Flores Beltrán¨.

 

Aquí ponemos fin a esta historia. La época ya pasó. Los protagonistas desaparecieron, amigos, rivales y enemigos duermen el sueño eterno bajo la tierra.

 

Las décadas de los 70’s y 80’s fueron violentas, pues ocurrieron muchas tragedias de gran trascendencia, como fueron los casos de Florencio Barranco, doctor Flores, Galvarino Barria, Dimas Preza, el desalojo violento de “La Palmilla” y la muerte de don Pedro Manterola, y muchos casos más que iremos abordando en estas publicaciones de la memoria de nuestra región.

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