🔵 BREVE RESEÑA DEL PASADO🔵
Martínez, pueblo de fuereños y forasteros.
Según el censo de 1940, trece millones de mexicanos dormían en el suelo, siete millones vestían calzón blanco, seis caminaban descalzos, cuatro millones usaban huaraches y nueve, zapatos, nos dice el historiador Fernando Benítez.
En esa proporción vivimos los habitantes de todos los pueblos de la región. En ese tiempo todavía existían algunas haciendas; entonces un trabajador del campo laboraba de sol a sol con sueldo de ocho y diez pesos diarios, salario que se mantuvo hasta los años cincuentas y parte de los sesenta.
Entonces fuimos felices y no lo sabíamos; vivíamos sin zozobras y en completa tranquilidad, porque aún no se había desatado la violencia.
Don Policarpo Méndez tenía en operación el cine Méndez ubicado en la esquina de la avenida Pedro Belli y la calle Morelos. Proyectaba las películas rollo por rollo con frecuentes interrupciones y el público admiraba las películas con Pedro Armendáriz, María Félix, Jorge Negrete, Joaquín Parnabé, Agustín Lara, Pedro Vargas, Toña la Negra, Cantinflas, Pedro Infante y muchas figuras más de la época de oro del cine nacional.
Los niños se divertían con la música de Francisco Gabilondo Soler, “El grillo cantor”, “El ratón vaquero”, “El comal y la olla”, “El negrito sandia”, y muchas canciones más que se escuchaban en la difusora XEW.
En los años cincuentas ocurre la tragica muerte de Pedro Infante y surge Javier Solís y otros intérpretes. Aparece en los espectáculos Cesar Costa, Angélica María, Manolo Muñoz y otros rockanroleros que hicieron época.
Para entonces ya llegaba la energía eléctrica, la construcción del puente, el Banco Ejidal, el Ingenio Independencia, etc. Operaron varias salas cinematográficas en el pueblo (el cine de la vainillera, el cine obrero, el ADA, el brasil de Villa Independencia, el de la sección 105 y algún otro).
La competencia obliga a cerrar el cine Méndez y sólo pudo sobrevivir algunos años el ADA, de don José Aránburo. Los que gustaban “empinar el codo” tenían muchas opciones para ello, pues cantinas, tugurios, giros negros y lupanares había de todo y para todos en este pueblo al que llegaron tantos fuereños que apenas el diez porciento de la población era nativa. Era entonces Martínez de la Torre, pueblo de fuereños y de forasteros.
Para comer sabroso ya estaban aquí doña Juanita Díaz y don Enrique Gómez, de grata recordación con su restaurant “Juanita”. También doña Lupita Castillo en su restaurant “México”; el Siboney del señor Espinosa, conocido como el “pariente”, el restaurante “La Parroquia”, de doña Sofía Mendoza que atendían sus hijas “Nina”, María del Carmen y María Luisa; el bar Buenos Aires, establecido cerca del parque; el Bar Veracruz, en la esquina de Camacho y Allende donde muchos de nuestros abuelos se pusieron “hasta atrás”. Otro bar famoso fue el salón Servel, ubicado en la contraesquina del parque y también el bar que atendía don Enrique Vez. Al principio de las década de los cuarentas había llegado el Quinto Regimiento de Caballería, comandado por el general José Reyes Esquivel, con la misión de exterminar la organización criminal de la Mano Negra. Cuando estaba por terminar la década de los cincuentas llega al pueblo la emisora XEHU radio tropical que pronto acaparó el auditorio. Por esos años, las calles todavía estaban sin asfaltar; eran lodosas en tiempos de lluvias y polvorientas en el verano. Fue cuando el pueblo tuvo el primer drenaje sanitario, pues antes, las aguas negras corrían por el centro de las calles, algunas con desniveles hacia el río. Martínez estaba creciendo aceleradamente con la llegada cotidiana de nuevas familias que ocuparon los pocos hoteles que había y hasta el portal Hidalgo. El problema habitacional se fue resolviendo con la creación de las colonias que se formaron con la invasión de predios en muchos casos.
(En poco tiempo cambian los tiempos; desaparecen los hombres y la población se renueva, pero los hombres del pasado, los que ya se fueron, regresan en forma de fantasmas para que los recordemos).