🏚️ EL TEMPLO DE DON JUAN MIJANGOS

No vendieron; rentaron.
Cuando las 28 personas que habían comprado la manzana completa del mercado municipal, que abarca las avenidas Melchor Ocampo y Zaragoza, y las calles de Hidalgo y Allende, se reunieron para celebrar el sorteo de los lotes con frentes a las arterias señaladas, de los cuales era el más codiciado el que correspondió al señor Juan Mijangos Castellanos, quien no estuvo presente en el sorteo. Estamos en los años cincuentas.
El resultado del sorteo no fue aceptado por la mayoría, por la ausencia de don Juan, por lo tanto fueron canceladas todas las asignaciones.
Hubo un segundo sorteo de los lotes, en el que don Juan obtuvo el mismo terreno, por lo que consideró el hecho como un regalo de Dios. Por ello, siempre tuvo una biblia abierta en su negocio.
Don Juan Mijangos fue un apreciado dirigente de la delegación local de la Cámara Nacional de Comercio, con jurisdicción en Martínez, Tlapacoyan, Nautla y San Rafael. Ejerció su liderazgo durante más de veinte años. Era oaxaqueño y su esposa, doña Paz, poblana. El matrimonio tuvo trece hijos e hijas y a todos y todas les dieron carrera universitaria o técnica.
Los herederos que sobreviven son nueve; unos radican en México y otros en los Estados Unidos.
El edificio, ya fue demolido; no fue vendido, fue rentado el terreno a una empresa foránea.
Para don Juan, su casa fue su templo adorado de su religión que profesó toda su larga vida. Un hombre ejemplar que falleció trabajando a los 97 años de edad. Ver menos

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