LAS ACAMAYAS DE DON CUCO🦐
TOMADO DE NAZARIO ROMERO DIAZ
En el ayer de Martínez de la Torre, Refugio “Cuco” Bello estableció una cantina en la esquina de la avenida Pedro Belli y Allende, frente a donde se ubica actualmente la oficina de Hacienda del Estado (SEFIPLAN). Con un anafre en la puerta de la taberna empezó a elaborar las botanas que pronto lo hicieron famoso entre los parroquianos de la época (1950). Hacía el caldo “picosito” de acamayas y también las freía. El olor de esos mariscos atrajeron a la clientela que gustaba en “empinar el codo” a la hora del amigo.
La gente de Martínez no comía acamayas, pero la que vino de fuera empezó a consumirlas, poco a poco, porque le gustaba el sabor que les daba “Cuco” cuando las preparaba al “mojo de ajo”. Sobra decir que las acamayas, sea en caldo o “al mojo”, eran gratuitas, pues se servían como “botana”.
Con el tiempo, las acamayas dieron fama a Martínez de la Torre y llegaron a convertirse en el platillo típico de esta ciudad. Tan típico, que Refugio Bello se fue para arriba en su negocio gracias a las acamayas que él mismo descubrió, preparó con su receta “al mojo” y comercializó en su (nuevo local) famoso Merendero Cuco que, con el paso de los años, hubo de traspasar y vender a los dueños del restaurant “El Sótano”, que fundaron don Pedro Blanco y don Emilio Collinot.
Nunca pensó Refugio Bello que con su receta “al mojo” daría fama y prestigio a esta ciudad con las acamayas, un marisco que fue despreciado por nuestros antepasados.
Don Refugio Bello se ausentó de la ciudad y fue a entregar cuentas al Creador en Chetumal, Quintana Roo.
Otro empresario de mariscos fue don Miguel Aguilar, quien estableció primero “Mariscos del Golfo”, ubicado en la avenida Ávila Camacho, entre Hidalgo y Guerrero. Con el tiempo cerró el local y fundó el “Iguasú” en la calle Guerrero; luego cambió de local y de nombre en la avenida Pedro Belli, esquina con Hidalgo y, posteriormente, se cambió a otro local en la misma avenida. (Todos los protagonistas de este relato descansan en paz en los lugares en que fueron sepultados).
🦐LAS ACAMAYAS, EL PLATILLO TIPICO🦐
Hoy, el marisco que despreciaban los martinenses se ha convertido en un “manjar de reyes”; un platillo a base de acamayas “al mojo de ajo” se cotiza alto y por lo tanto está fuera del alcance de las clases populares. Ironías de la vida: lo que antes despreciaban, hoy se codicia.
El robalo y el bobo, como ya se sabe, son especies en extinción, a consecuencia de la contaminación y envenenamiento de las aguas de lo que era fuente de alimentación de ricos y pobres desde cuando Martínez de la Torre era Paso de Novillos.